10/28/2012

“OPOSICION, IMPOSICION, RESIGNACION Y CARGADA.”



Joaquín Ortega Arenas.

SEGUNDA PARTE

El periodo presidencial de Carranza, que acogió con gusto “la cargada” transcurrió sin pena ni gloria, y cuando se  presentó la sucesión presidencial, pretendió imponer al Ingeniero Ignacio Bonillas con la OPOSICION de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, que se levantaron en armas esgrimiendo el “Plan de Agua Prieta”.
En esta ocasión, como ha sucedido en otras oportunidades posteriores, la oposición venció a la imposición. Carranza fue obligado a abandonar la Ciudad de México llevándose consigo  sesenta millones de pesos oro, de la Tesoreria de la Federación y en condiciones precarias, ya que el tren en que llevaría a su escolta fue destruido por un “maquina loca”. Con una corta escolta de Cadetes del Colegio Militar pudo llegar hasta la estación de Aljibes, en la Sierra de Puebla, a partir de la cual la oposición había levantado las vías del Ferrocarril. A caballo, se internó en la sierra hasta la Ranchería de Tlaxcalaltongo, en la que con unos cuantos partidarios que lo acompañaban se instaló en una de las cabañas de la ranchería en compañía del Lic. Luis Cabrera, el Ingeniero Bonillas, su frustrado candidato y  tres personas más.  A la media noche, un grupo de gente armada se asentó brevemente frente a la choza disparando sus armas y lanzando diatribas en contra del Presidente que valientemente abrió la puerta de la choza  y de inmediato fue tocado por un disparo en una pierna que lo hizo perder el equilibrio y,  mientras caía, recibió cuatro disparos de fusil en la espalda que le ocasionaron una muerte inmediata. Las personas que lo acompañaban, ilesos, trataron de auxiliarlo pero ante el temor de ser asesinados,  prefirieron perderse en la obscuridad de la noche.
Los grandes diarios de la Capital dieron la noticia de que el Presidente “se había suicidado” y rápida, llegó la resignación de los mexicanos y con ella, la cargada. No había en México un solo partidario de Carranza.  Todos, absolutamente todos los mexicanos, resignados, buscaron la forma de identificarse con los sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías, y disfrutar aunque  fuera, de algunas migajas del botín de los vencedores. La cargada desencadenada recibió justo trato, desde luego.
Álvaro Obregón,  tuvo un gesto que lo enaltece.  Creó la Secretaría de Educación Pública y designó como titular a un verdadero genio, José Vasconcelos. Durante su cuadrienio purgó las filas revolucionarias “desapareciendo cerca de 400 “generales”,  FIRMÓ LOS HUMILLANTES “TRATADOS DE BUCARELI” en agosto de 1923 a cambio de que lo reconociera el Gobierno de los Estados Unidos, garantizando con ellos el atraso de México en todos los órdenes y, se dice, comprometiéndose al asesinato de Francisco Villa, condición que cumplió de inmediato. Durante su cuadrienio, crecieron como la espuma las fortunas de sus amigos Aarón Sáenz, Federico de Lachica, Romandía Ferreira y otras decenas más.
Con los mexicanos “resignados”  a la forma de gobernar de los sonorenses, dejó el cargo a su amigo Plutarco Elías, que tomó posesión el 1 de diciembre de 1924 sin oposición y con la misma cargada que soportó y enriqueció su antecesor.
Para el primer sexenio 1928-1934,  se presentaron tres candidatos. Dos de la Oposición, Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez, ambos aplastados y asesinados por la Imposición y Álvaro Obregón, también asesinado, al decir de la Vox Populi, por la mismísima Imposición que debe haber cambiado de opinión y preferencias. 
Un interinato, Emilio Portes Gil, y un Presidente impuesto, que tal vez por otro cambio repentino de la imposición, estuvo a punto de ser asesinado el mismo día en que tomó posesión. De  todos modos, algo pasó porque tuvo que renunciar al cargo.
Otro interino, Abelardo Rodríguez Luján que expidió las leyes que significaron el  candado para que no volviera a haber “disidencias”, en especial la Mussoliniana Ley Federal del Trabajo, que acogió  a todos aquellos que significaban poder y su control absoluto.
Los líderes de todas las corrientes fueron resignadamente incorporados a la nueva cargada, hasta que de 1988 en adelante se inició una lluvia de leyes tendientes a completar el proyecto de nación. Hubo algún candidato a la presidencia disidente y murió asesinado en Tijuana,  lo que como señala el resignado pueblo,  calmó la gallera.
Volvió a funcionar el sistema porfirista. Los siguientes presidentes, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, fueron designados por la imposición, sin ninguna oposición. La  resignación y la cargada, siguieron intactas, hasta que en el año 2000 apareció en el panorama político un tabasqueño incómodo, con un inesperado “mesianismo” que compitió para gobernador del Distrito Federal y materialmente barrió con la posible imposición.  El gobierno vio en él un posible opositor y desató en su contra a los perros judiciales. Expropió un predio en Santa Fe para agilizar la circulación de vehículos en esa zona y contra toda ley concedieron una suspensión contra la expropiación por causa de utilidad pública. Siguió la obra y estuvieron a punto de desaforarlo. La reacción popular determinó que las amenazas quedaran solo en eso. Pero como tenía que suceder  terminó el sexenio y el iluso Gobernador pensó en la grande. Se convirtió en oposición y arrastró nuevamente con su opositor pero.  Mil triquiñuelas y trapacerías hechas valer por la imposición le dieron el triunfo….por dos milésimas de votos  más. La resignación pronto hizo olvidar a los defraudados su derrota  y alinearse a la cargada. A los alineados en esta ocasión, les han llamado “los Chuchos”, porque su promotor se llama “Jesús”.
     Transcurrió un sexenio más, caracterizado por los más de cien mil muertos en una imaginaria guerra a la delincuencia organizada, y la despiadada enajenación de las riquezas de nuestro querido suelo, la minería a canadienses; la electricidad a los españoles; el petróleo a quién lo compre, sea quien sea.  Se permitió la entrada de semillas transgénicas  que son un grave peligro para la vida y para la tierra en que sean sembradas, siempre en beneficio de la peor enemiga de México en toda su historia,  “Monsanto Chemical Co.” Y el mismo candidato derrotado en la elección anterior, volvió por sus fueros e indudablemente  volvió a triunfar, pero en esta ocasión brillaron intensamente actos ilícitos como compra de votos, falsificación o doble impresión de boletas y mil trapacerías mas, “ignoradas” por las autoridades judiciales, y venció la imposición.  Otra vez reapareció brillando intensamente la resignación y todos los altos funcionarios que habían sido electos por la oposición, se reunieron hace unos cuantos días y besaron reverentemente la mano de su verdugo. ¡Espectáculo atroz mengua de la democracia y monumento de nuestra eterna cargada! Ocurrida ante nuestros ojos y nuestra sempiterna cobardía.

¡Que la patria nos lo demande!

10/23/2012

“OPOSICION, IMPOSICION RESIGNACION Y CARGADA.” PRIMERA PARTE.



Joaquín Ortega Arenas.

 Hace ya 140 años, se inició en nuestro atribulado México un círculo vicioso que se apoderó de la vida política que, por más esfuerzos realizados no ha sido posible romper.
Corría el año de 1858 y la Constitución aprobada el año anterior era motivo de intensas riñas entre Conservadores y Liberales. Ignacio Comonfort,  Presidente de la República, se dio a sí mismo un Golpe de Estado  desconociendo la Constitución de 1857, apoyado por el ejército (las tropas de Leonardo Márquez)  y el Clero, designándose a Félix Zuloaga Presidente.  Benito  Juárez, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por Ministerio de la Ley fue instituido Presidente de la República  en la Ciudad de Guanajuato en el año de 1858 permitiendo el acceso al poder de los únicos verdaderos patriotas que conocemos en nuestra historia y seguimos llamando con respeto y veneración como los “Hombres de la Reforma”. Perseguido por los eternos enemigos de México, auspiciados por la Alta aristocracia y el Clero, emigró en un recorrido ininterrumpido de varios años, cargando sobre sus espaldas la casi desconocida “legalidad”. Siguió la Intervención Francesa, y el Imperio de Maximiliano Primero y Juárez y su gente soportaron todos los acosos posibles, hasta que el 15 de julio de 1867, cuando que regresó triunfalmente a la Ciudad de México, después de que la intervención francesa había terminado con el fusilamiento del Emperador Maximiliano en el Cerro de las Campanas en Querétaro.
No terminaron los problemas de Benito Juárez con la vuelta a la Ciudad de México, pero los fue sorteando con el acoso constante del General Porfirio Díaz, que se levantó en armas con el “Plan de la Noria” con el que  ávido de poder, trataba a toda costa de obtenerlo.  El  18 de julio de 1872, murió Juárez en el Palacio Nacional,  amenazado por el levantamiento armado del General Díaz que consideraba que se estaba “eternizando en el poder”,  aunque solo pudo ejercerlo  a partir del año 1867,  y lo empleó para entronizar las “Leyes de Reforma”, desgraciadamente hoy olvidadas  por los “Regímenes Revolucionarios”. Lo sucedió por ministerio de la Ley el Presidente de la Suprema Corte, Sebastián Lerdo de Tejada que convocó a elecciones para el periodo 1872-1876. Porfirio Díaz, otra vez con las armas en la mano se postuló y fue derrotado por Lerdo de Tejada, pero no cejó en su empeño sosteniendo como bandera la “No reelección” y publicando un periódico satírico antigobiernista que llamó “El Ahuizote”. Su impaciencia, terminó en  sublevación con el Plan de Tuxtepec al que hizo triunfar en la Batalla de Tecoac. Realizó una alianza con los conservadores y el clero y por fin, pudo triunfar en las elecciones celebradas en el año de 1876, permaneciendo en el poder hasta el año de 1880, en que para no contrariar todavía el principio que había orientado su rebeldía,  impuso a su compadre el general Manuel González. Su compadre se dedicó la más descarada de las corrupciones antes conocidas auspiciado por el propio General Díaz y Manuel Romero Rubio. Su afición por las mujeres lo colocó siempre en el escándalo,  y devolvió  la Presidencia a Díaz que de esa manera inició el segundo de sus períodos presidenciales,  renovado cada cuatro años casi sin oposición, excepción hecha la que promovieron en 1892 los Hermanos Flores Magón, ahogada en sangre. Fue durante los Gobiernos de Díaz la aparición de otro fenómeno catastrófico para la democracia en México, “la cargada”. Los presuntos opositores al régimen,  una vez perdida la lucha política se “resignaban” y entregaban completamente al poder en busca de ganancias y canonjías que el Presidente no regateaba.  Llegaron las elecciones del año 1910 en que surgió la figura de Francisco I. Madero con el Partido Antirreleccionista.  Fue detenido y encarcelado en el mes de julio y deportado antes de las elecciones en las que el triunfo de Díaz fue arrollador. La ya inefable resignación de los derrotados y su ingreso a la  “cargada” logró que las Fiestas del Centenario de la Independencia fueran tremendamente celebradas. Poco duró el gozo. En el mes de abril de 1911, cinco regimientos de“Rangers” bajo el mando de un sudafricano apellidado Valjean y Giuseppe Garibaldi; dos bandas de forajidos   al mando de  Doroteo Arango, que ya se hacía llamar Francisco Villa, y Pascual Orozco,  tomaron Ciudad Juárez, el antiguo San José de Paso del Norte.
 El Presidente Díaz, aquejado por un terrible dolor de muelas renunció a su cargo. Se designó Presidente Provisional a Francisco León de la Barra, que convocó a elecciones en las que triunfó arrolladoramente Francisco I. Madero.  Se acabaron como por ensalmo los partidarios de Porfirio Díaz. Todos los mexicanos “resignados”, se convirtieron en Maderistas y, obviamente “La Cargada” se vio como nunca, coronada por la gloria.  Poco duró el gusto. Madero, terrateniente norteño, ilustrado, en cuanto empezó su mandato “licenció a las fuerzas revolucionarias” (que en verdad nunca existieron)  y se entregó de lleno al ejército federal. Sus ideas conservadoras lo obligaron a enfrentarse, con una furia inusitada, a los campesinos del Estado de Morelos que representaba Emiliano Zapata.  En vano  sus “Generales” trataron de acabar con los surianos levantados en armas, lo que fue menguando fue la gran popularidad que lo había acompañado. A principio del año de 1913, se suscitó un Golpe de Estado auspiciado por el Embajador de los Estados Unidos, cuyo País ya veía su incapacidad para corresponder a la ayuda que le habían prestado. Valido nada más ni nada menos que  de Victoriano Huerta, a quién Madero había designado Jefe del Ejército, que lo detuvo en el Palacio Nacional  y prohijó su asesinato previa renuncia que le fue arrancada por la fuerza, hechos notorios para todo el pueblo que solo 14 meses antes lo había consagrado como su héroe máximo, pueblo olvidadizo que, “resignado”,  se entregó al regocijo y  festejos sin fin por su asesinato.  Otra vez “la cargada” cambió de rumbo. Victoriano Huerta era hoy el héroe. Madero el villano.
El antiguo senador y gobernador Porfiriano  del Estado de Coahuila, Venustiano Carranza se levantó en armas  con el Plan de Guadalupe y tras batallas, crímenes, robos, violaciones y atropellos sin cuento, que lograron modificar la lengua española al crear nuevos verbos, como “carrancear y “avanzar”, sinónimos de robar, asesinar, violar, y destruir;  se  hizo llamar “Primer Jefe del Ejército Constitucionalista” el 14 de octubre de 1914.Por sus eternas veleidades tuvo dificultades para gobernar hasta que se rebelaron Francisco Villa y Emiliano  Zapata obligándolo a retirarse hasta Veracruz en donde gracias a la genialidad de Luis Cabrera, promulgó la “Ley Agraria de 6 de enero de 1915 “ que le recuperó parte del prestigio que había perdido. Álvaro Obregón derrotó a Francisco Villa en Celaya y Zapata se retiró a su tierra. El 14 de marzo de 1916, Carranza permitió la entrada de 10 000 soldados estadounidenses y varios aviones “Curtiss-R2. bajo el mando de los Generales  John J. Pershing y Dwight D. Eisenhower, con el pretexto de que iban a capturar a Francisco Villa que unos días antes, había atacado la Ranchería de Columbus, en la frontera con México. Fue electo presidente el 1 de mayo de 1917.
 Con la presencia invisible, pero sensible de las armas yanquis, Carranza convocó a un Congreso Constituyente que inició sus trabajos en la Ciudad de Querétaro el 1 de diciembre de 1916  y dictó la Constitución vigente aun (con más de dos mil enmiendas y adiciones) que fue promulgada el 5 de febrero de 1917,  y como verdadero “milagro” el día 7 del mismo mes y año, el ejército norteamericano abandonó el País.

10/16/2012

LICENCIA PARA MATAR (007).



Joaquín Ortega Arenas.

El artículo 14 Constitucional  señalaba textualmente:
Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna.

Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho….,
Por Decreto de fecha 9 de noviembre de 2005, publicado en el Diario Oficial de la Federación al siguiente día, rubricado por el Presidente de la República  Vicente Fox y su Secretario de Gobernación Carlos  Abascal, el texto ACTUALMENTE dice:
"Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos".
Simple y sencillamente, y en contravención expresa con los numerales 3, 6, 7, 8, 28, 30, 31 y 32  De la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, del que el primero de los nombrados ORDENA,
ARTÍCULO 3.- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. 

se excluyó igualmente en  México, como “Garantía Individual”, y sin que en ningún momento ese hecho haya sido controvertido durante los SIETE años transcurridos, por la Comisión Nacional (México) de Derechos humanos, no obstante que se ha convertido en una licencia para matar impunemente, con saldo hasta hoy de casi cien mil asesinatos no aclarados ni investigados en su mayoría.
Desde hace unos cuantos días, los Diarios están  festinando el asesinato por parte de personal de la Secretaría de Marina, de un presunto “Zeta”, “el Lazca”, que según se ha dicho, presenciaba tranquilamente un juego de beisbol en un poblado del Estado de Coahuila;  el cadáver fue llevado a un velatorio y de allí, robado por gente fuertemente armada.
Me asaltó la duda de inmediato. ¿Cómo es posible que se prive de la vida a alguien sin saber siquiera quién es; cómo es posible que la víctima de un asesinato sea llevado por las mismas “fuerzas del orden” a un velatorio privado y no a los Servicios Médicos oficiales para que se le practicara la autopsia “de ley” y aun más, que se deje sin vigilancia ese velatorio privado para permitir que el presunto “cadáver” sea robado?
Busqué solución a mis dudas:  ¡Posiblemente se trata de una puesta en escena como en el caso de la francesa Florence Casses! o para que ocultarlo, ¡una cortina de humo para desviar la atención de los “errores” cada vez más notorios en que incurren nuestras autoridades! O a lo mejor, se está festejando el quincuagésimo aniversario de la aparición en la pantalla de los cines de todo el mundo del Agente 007,  del grupo de los especiales con LICENCIA PARA MATAR,  como han quedado convertidos, a no dudarlo, todos, absolutamente todos los miembros del Ejército y Marina Nacionales, Policía Federal Preventiva y todo tipo de policías estatales y municipales.
¡Basta con que digan que al que asesinaron sin siquiera saber quién es, o sabiendo como en los casos de “Nacho Coronel”, de Beltrán Leyva, asesinado en calzoncillos por que lo atacaron  dormido, o  cualquier otro presunto capomafioso, era miembro de los Zetas”!
Me asalta la más terrible de las dudas, ¿Donde han quedado  la “presunción de inocencia tan cantada por nuestras autoridades  que existe obligatoriamente en la Constitución; el  obligatorio  juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho….,?¡ principios constitucionales hoy en desuso!
No me queda otra respuesta a mis dudas, que el pensar que hace ya treinta años este primoroso País en que vivimos DEJO ATRÁS ESA TONTERIA QUE SIGNIFICA “SER UN PAIS DE LEYES”. ¡QUE HOY NOS DOMINA OTRA VEZ, LA BARBARIE INSTITUCIONALIZADA!

¡QUE PENA DE DA!

10/08/2012

REMINISCENCIAS.



Joaquín Ortega Arenas

Allá,  principios del mes de octubre en el aparentemente lejano año de 1927, con las ambiciones políticas desbordadas por quienes querían suceder en la Presidencia de la República, al tristemente célebre sonorense Plutarco Elías Campuzano, convertido por voluntad propia en Plutarco Elías Calles, con acontecimientos ocurridos durante su gobierno, como la modificación de la Constitución  mexicana para dar paso a la reelección, indudablemente del General Álvaro Obregón, todavía existían soñadores con la legalidad en la política mexicana,  que se atrevieron a desafiar a lo que creían era la voluntad del “Jefe Máximo de la Revolución”:  Los generales Arnulfo R. Gómez , Francisco R. Serrano.
 ¡Qué equivocados estaban el supuesto reelecto Álvaro Obregón y sus dos opositores! Ninguno de los tres tenía posibilidades de llegar. Es casi indudable que su destino estaba señalado,  paralelo e igual.  Iba a ser una muerte violenta, donde fuera y como fuera. 
Serrano fue uno de los primeros en manifestar su inconformidad por la vuelta de la reelección y la postulación de Obregón. El día 2 de octubre de 1927 viajó a Cuernavaca a festejar el día de su onomástico, en compañía de sus amigos y partidarios  Carlos A. Vidal, Miguel A. Peralta, Daniel Peralta, Rafael Martínez de Escobar, Otilio González, Carlos V. Araiza, Alonso Capetillo, Augusto Peña, Antonio Jáuregui, Ernesto Noriega Méndez, Octavio Almada, José Villa Arce y Enrique Monteverde,  donde fue detenido por órdenes del Gobernador del Estado, en cumplimiento a las que había recibido del Presidente Calles, y al día siguiente, 3 de octubre “traído” a la Ciudad de México por el General Claudio Fox, al frente de un regimiento de artillería con 300 soldados armados con rifles Thompson ” pero antes de llegar  al Poblado de Huitzilac, fueron obligados a bajar de los autos para ser asesinados aparentemente por orden de Álvaro Obregón, quien y sospechando una asonada, hizo una purga sangrienta de los rangos militares y mató a quien en otra hora fuera su entrañable compañero de armas. Los cadáveres fueron conducidos a la Escuela Médico Militar, a donde fue Obregón con objeto de cerciorarse de la muerte. Un testigo ocular relató que el cadáver estaba boca abajo y, Obregón con la punta del pie lo volteó y exclamó “Mira nomás compadre, como te dejaron”. Afirman otros testigos que el Presidente Calles, giró una orden al General Fox, en la que le decía:
“Sírvase mandar inmediatamente a Cuernavaca acompañado de una escolta de 50 hombres del Primer Regimiento de Artillería, para recibir del general Enrique Díaz González, Jefe del 57º batallón, a los rebeldes Francisco R. Serrano y Personas que lo acompañan,  quiénes deberán ser pasados por las armas sobre el propio camino a esta Capital por el delito de rebelión contra el Gobierno Constitucional de la República, en la inteligencia de que deberá rendir el parte respectivo tan pronto como se haya cumplido la presente orden directamente al suscrito  Presidente de la República, P. Elías Calles.”
La revolución, “generosa siempre ha pagado y pagará por los “favores que recibe.” La familia del general Fox, vivía en una mansión de más de mil metros cuadrados en la Colonia Cuauhtémoc, y su pequeña hija recibió hasta el año de 1942 en que la Directora de Asistencia Social de la Secretaría de Salubridad, Señorita Francisca Acosta se la suspendió, una jugosa “beca de estudios” de más de diez mil pesos mensuales.
El General  Abundio Gómez, también candidato  designado el 23 de Junio de 1927 por el Partido Nacional Antirreeleccionista, agrupación surgida como respuesta a la reforma constitucional del 21 de octubre de 1925, que permite la reelección del presidente de la República por una sola vez, enfermo, fue detenido el 4 d noviembre en las montañas entre Teocelo e Ixhuacan, conducido a Coatepec, sometido a juicio y fusilado en el panteón de esa Ciudad, atado de pies y brazos al paredón de la ejecución, con los ojos vendados. Su cadáver fue sepultado en la Ciudad de México el día 6 por el Partido Nacional  Antirreeleccionista.

El candidato, triunfador en las elecciones de julio de 1928 sin oponentes,  Álvaro Obregón Salido, hijo de Francisco Obregón, campesino y Cenobia Salido,  hija del multimillonario José María Salido, fue asesinado de más de veinte balazos, en el Restaurante “La Bombilla” en San Ángel, mientras la orquesta Típica del Maestro Alfonso Esparza Oteo  interpretaba a petición del asesinado, su composición  “Limoncito”.    El propio Maestro Esparza Oteo relató cómo apreció el asesinato al que eso escribe, relato que hasta donde la memoria lo permite, repetiré.
Estaba tocando la Orquesta el vals “Morir por tu amor” del Maestro Belisario de Jesús García, que tocaba con nosotros como primer violín, cuando se acercó el ayudante del General y me indicó que quería escuchar “Limoncito”.  Paré la ejecución de “Morir por tu Amor”, cosa que disgustó terriblemente a Don Belisario, que se incorporó y dejo de tocar para buscar la caja de su violín.  Llevábamos unos cuantos acordes, apenas empezaba el segundo verso, cuando se desató una balacera - Interrumpí el relato para aclarar al maestro que el asesino solo había disparado tres o  cuatro veces, y me dijo - Mire amigo, yo estuve en la revolución y se distinguir entre unos pocos balazos y una balacera. Esto fue una balacera y, me tiré al suelo. Por cierto, Don Belisario también se tiró al suelo y en cuanto terminó la balacera salió del restaurante cargando la caja vacía de su violín. El violín se perdió y se lo tuvimos que reponer…”
La versión oficial de un solo asesino, condenado a muerte y fusilado, quedó sin sustento cuando llegó el informe rendido por los médicos legistas que practicaron la autopsia al cadáver del General en  Culiacán.  ¡Si fueron muchas balas de diferentes calibres! Pero a estas alturas es inútil tratar de averiguar… y además, ya no serviría de nada.
Hoy no sirve de nada saber si fue un peso o miles de millones de pesos los empleados en estas elecciones. A los mexicanos no nos importa.

9/30/2012

INEGI.




Joaquín Ortega Arenas.

Una vez más, el “INSTITUTO DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA E INFORMÁTICA”, nos saca de nuestro marasmo ya natural, y nos vuelve a la realidad con noticias gravísimas para nuestra sociedad y nuestra querida Patria. No ha transcurrido ni un mes desde que nos abrió los ojos en relación con las bajas habidas en la “Guerra contra  a la Delincuencia Organizada) que estaban a punto de llegar a CIEN MIL MUERTOS, (a estas fechas seguramente ya pasaron de esa cifra) y este fin de semana nos señala, bajo la fría apreciación de cifras totalmente ciertas, que nuestra “Procuración de Justicia” es sencillamente una entelequia, nula por completo. Señala el Instituto que, “Por cada mil delitos que se cometen en nuestro País, solo son denunciados 84; de esos 84, solo se siguen las averiguaciones y consignación de … CINCO…. Que de los que quedarán por siempre impunes, 63% deberán esa verdadera suerte a “deficiencias de las autoridades” y a 6 de cada 10 denunciantes, las mismas autoridades “…no les hacen caso…”. Que el daño patrimonial que esa situación irroga a los mexicanos, asciende a DOSCIENTOS ONCE MIL DIECIOCHO MILLONES DE PESOS, EN 2011. y para terminar, QUE CADA AÑO SUFRE DIECIOCHO MILLONES DE HABITANTES ESA PLAGA.

Pero ¿…a quien o a quienes debemos culpar de esa situación? ¿A las victimas? ¿A los delincuentes? O más bien, a las autoridades judiciales. Si hacemos recuerdos de un pasado remoto, como ya lo hemos mencionado, allá en el lejano año de 1892, el Virrey Juan Vicente de Güemes y Pacheco de Padilla, Segundo Conde de Revillagigedo, fue sometido a Juicio de Residencia por su desempeño en el cargo, y al responder una pregunta del fiscal acusador de …¿,,porque encarcelaste a los oficiales del crimen?, sencillamente contestó: “…porque su Majestad me envió a la Nueva España para que terminara con la delincuencia y corrupción , y estas sólo se dan donde la justicia las permite…”

Volvamos, pues, a la gran delincuencia y corrupción QUE HA REVELADO IMPLICITAMENTE EL INEGI, A LA LUZ DE LOS TEXTOS CONSTITUCIONALES:

El artículo 102 Constitucional, señala en su texto:

“A. La ley organizará el Ministerio Publico de la Federación, cuyos funcionarios serán nombrados y removidos por el Ejecutivo, de acuerdo con la ley respectiva. El Ministerio Público de la Federación estará presidido por un Procurador General de la República, designado por el Titular del Ejecutivo Federal con ratificación del Senado o, en sus recesos, de la Comisión Permanente. Para ser Procurador se requiere: ser ciudadano mexicano por nacimiento; tener cuando menos treinta y cinco años cumplidos el día de la designación; contar, con antigüedad mínima de diez años, con título profesional de licenciado en derecho; gozar de buena reputación, y no haber sido condenado por delito doloso. El procurador podrá ser removido libremente por el Ejecutivo.
Incumbe al Ministerio Público de la Federación, la persecución, ante los tribunales, de todos los delitos del orden federal; y, por lo mismo, a él le corresponderá solicitar las órdenes de aprehensión contra los inculpados; buscar y presentar las pruebas que acrediten la responsabilidad de éstos; hacer que los juicios se sigan con toda regularidad para que la administración de justicia sea pronta y expedita; pedir la aplicación de las penas e intervenir en todos los negocios que la ley determine.……
El Procurador General de la República y sus agentes, serán responsables de toda falta, omisión o violación a la ley en que incurran con motivo de sus funciones".

Cada Estado Federado, tiene a su vez un Procurador de Justicia y un ministerio público al que “…incumbe la persecución, ante los tribunales, de todos los delitos del orden común y, por lo mismo, a él le corresponderá solicitar las órdenes de aprehensión contra los inculpados; buscar y presentar las pruebas que acrediten la responsabilidad de éstos; hacer que los juicios se sigan con toda regularidad para que la administración de justicia sea pronta y expedita; pedir la aplicación de las penas e intervenir en todos los negocios que la ley determine….”

La plena indefensión que nos aqueja a los mexicanos resulta de una nula intervención de los “procuradores”, federal y estatales, en la prevención, persecución, detención y en su caso procesamiento de los responsables que, en un verdadero Estado de Derecho, deberían considerarse “…serán responsables de toda falta, omisión o violación a la ley en que incurran con motivo de sus funciones….”

Corre de boca en boca, entre al sufrido pueblo mexicano una duda, obviamente exagerada. Se preguntan: ¡Si se encarcelara a todos los delincuentes, quién cerraría las puertas de la cárcel…”.

9/17/2012

¿UN BUEN JUEZ?





Joaquín Ortega Arenas

¡Vaya pregunta!

Resulta difícil condensar en unas cuantas palabras una contestación a tal pregunta. Debemos en primer lugar  considerar que “el juez”, sea cual fuere la intervención que se le solicita o tenga obligación de satisfacer, es directamente la persona que debe interpretar  y aplicar lo que es justo, la justicia, pero ¿Qué es justicia?
Con la total destrucción de las instituciones y culturas aborígenes de América,  de la que se impartía en estas tierras tan solo nos ha quedado la certeza plena de que la pena de muerte era aplicada a quienes estaban encargados de impartir justicia, y no lo hacían o lo hacían en forma  equívoca.
Lo demás, ha desaparecido casi por completo o ha sido ignorado y su estudio ha sido relegado.
Tenemos que volver, entonces, los ojos a los países europeos, en especial a Grecia y  a Roma para buscar las fuentes de las labores de los jueces.
En Grecia, Pitágoras y los filósofos Estoicos con Epicteto a la cabeza, y considerando por el mismo modelos de su filosofía a Sócrates y Diógenes, debían “…conocer la verdad, imperturbable, ser acertados en sus juicios y comportamientos… la iustitia es una voluntad que implica el reconocimiento de lo que se estima justo y bueno (aequum et bonum).   Para Platón (“La República”), ·…los gobernantes de las Ciudades deberían ser los individuos más justos y sabios…”,  Aristóteles, esbozaba ya la idea, después trasmitida a Roma, de que “…Dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde, y que  lo que le corresponde a cada ciudadano tiene que estar en proporción con su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos personales…
En Roma, verdadera pionera en la materia de derecho y justicia cuyos resultados han perdurado hasta nuestros días, a Ulpiano, (uno de los redactores, junto a Paulo, Papiniano, Modestino y Gayo) del Código de Justiniano, corresponde la más completa definición que hasta la fecha existe sobre lo que es la justicia, señalaba:
“…Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi”; "La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho". Los derechos son: "honeste vivere ,alterun non laedere et suum quique tribuere"... "vive honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo…"

Con la llegada del cristianismo, las idea se orientaron hacía lo Divino, hacia la voluntad del Dios Creador del Cielo y de la Tierra, y  ya en pleno Siglo XIII, Tomás de Aquino, (1224-1274) se inclinó por la  Ley Natural. Dice “…que los ciudadanos han de tener los derechos naturales, que son los que Dios les da…·, es decir los que hoy llamamos Los Derechos Humanos y obviamente, su aplicación de modo universal.
Ya en la época moderna, Hans Kelsen, ( 1881-1983), manifestaba:
“…La Justicia es para mí aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia…”
y en lo que llamó “Teoría pura del Derecho” lo consideró “… como un fenómeno autónomo de consideraciones ideológicas o morales…” abandonando de plano el tradicional  derecho natural. Consideraba a la moral como parte de la justicia, como un elemento anexo interconectado con la Justicia (que es uno de los fines del Derecho);  y concluyó que así, “…en tanto la justicia es una exigencia de la moral, la relación entre moral y derecho queda comprendida en la relación entre justicia y Derecho…”.
Es el juez quién decide aplicar en última instancia, a cual de las teorías y leyes dictadas por los estados debe acogerse en sus fallos y sentencias.
“Un buen juez” puede que haya sido el bíblico Salomón aplicando su sano criterio ¿pero en la actualidad ? como podemos señalarlo.
Viene a mi memoria, y creo que es la mejor definición que he conocido de lo que es “Un buen Juez”; la que escuché de labios del eminente jurista español  José Sánchez Román allá por el año de 1941. Invitado por la Suprema Corte de Justicia  a  pronunciar una conferencia en el Salón de Plenos del Alto Tribunal, señaló que un buen juez debe tener,
“…en primer lugar un gran corazón, un amplio criterio, incorruptible, sometido a la mas pura ética y libertad de actuar, y …un valor a toda prueba… 
El Ministro Octavio Mendoza González,  al terminar la conferencia, (tremendamente aplaudida por los asistentes),  dijo al Maestro Sánchez Román.
“…Hemos escuchado con toda atención los razonamientos que el Maestro ha hecho acerca de las características  que debe tener un buen juez, pero quisiera preguntarle si no es necesario que sea un buen jurisconsulto…”
La respuesta clara, franca, rápida y directa del Maestro dejó mudos a los asistentes.
“….Es algo que no es necesario,  pero… tampoco estorba…”

9/13/2012

“LA LEY ES COMO LA ESPADA, NO OFIENDE ( sic) AL QUE LA MANEJA”.


       
 Joaquín Ortega Arenas

Entre las grandes personalidades de la literatura iberoamericana el argentino José
Hernández, (1834-1886) brilla con luz propia, principalmente por su obra “El Gaucho Martín Fierro”, que se considera como la más valiosa  contribución a la causa de “los gauchos”, jinetes tradicionales en Argentina que fueron actores  de una gran importancia en las guerra de independencia por su constante denuncia de la injusticia social. De esa obra publicada en 1872,  estamos tomando como título de esta colaboración, una frase aplicable a  México, y quizá a todos los países latinoamericanos que pone de manifiesto la injusticia social que nos acomete diariamente.
LA LEY ES COMO LA ESPADA, NO OFIENDE AL QUE LA MANEJA”, es una lacerante  verdad.  Del cumplimiento estricto de la ley están exentos todos, absolutamente todos los lo agentes de la autoridad, desde el policía de crucero, ya invisible en México, ascendiendo por el escalafón en forma de pirámide hasta el señor Presidente de la República. Manejan la espada y jamás los ofende ( ofiende en el texto de Hernández).  Son inmunes y viven en eterna impunidad. Todas las calamidades que nos quejan les son totalmente “ajenas” . Su desempeño es siempre “excelente” y estamos acostumbrados a considerarlo así.  Sin embargo, apareció un informe gubernamental emanado del INEGI,  en el que  “… indicó que de 2007 a 2011 se perpetraron en México 95 mil 632 homicidios documentados…”.  Nos resulta casi imposible comprender esa situación.  El Artículo 102 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos , señala tajantemente:
Artículo 102.
La ley organizará el Ministerio Publico de la Federación, cuyos funcionarios serán nombrados y removidos por el Ejecutivo, de acuerdo con la ley respectiva. El Ministerio Público de la Federación estará presidido por un Procurador General de la República, designado por el Titular del Ejecutivo Federal con ratificación del Senado o, en sus recesos, de la Comisión Permanente. …..

Incumbe al Ministerio Público de la Federación, la persecución, ante los tribunales, de todos los delitos del orden federal; y, por lo mismo, a él le corresponderá solicitar las órdenes de aprehensión contra los inculpados; buscar y presentar las pruebas que acrediten la responsabilidad de éstos; hacer que los juicios se sigan con toda regularidad para que la administración de justicia sea pronta y expedita; pedir la aplicación de las penas e intervenir en todos los negocios que la ley determine. …
El Procurador General de la República y sus agentes, serán responsables de toda falta, omisión o violación a la ley en que incurran con motivo de sus funciones.

En todos y cada uno de los Estados integrantes de la Nación Mexicana existe una PROCURADURÍA GENERAL DE JUSTICIA  con idénticas obligaciones y facultades, desde luego en el ámbito estatal,
“…la persecución, ante los tribunales, de todos los delitos del orden común ; y, por lo mismo, a él le corresponderá solicitar las órdenes de aprehensión contra los inculpados; buscar y presentar las pruebas que acrediten la responsabilidad de éstos; hacer que los juicios se sigan con toda regularidad para que la administración de justicia sea pronta y expedita; pedir la aplicación de las penas e intervenir en todos los negocios que la ley determine. …”

¿Que es entonces lo que ha pasado con los asesinatos derivados de delitos del orden federal cometidos por la “Delincuencia Organizada”, “del tráfico de drogas”, “del trafico y uso de armas exclusivas del Ejército y Marina Nacionales” , del uso de fondos de procedencia ilícita” etc?
¿Cómo ha sido posible  que el dinero que se emplea para compra de armas; para  su transporte por el territorio nacional, siembra y explotación de sustancias consideradas como “drogas” prohibidas por la Ley, se haya manejado? Obviamente no son cinco centavos, son, han sido y seguirán siendo miles de millones de dólares, por que en esos asuntos, el peso mexicano no funciona y no nos hagamos tontos, ¡solo los bancos autorizados han podido realizarlo y lo siguen realizando! ¿Dónde ha estado todo el sistema de “Procuración de Justicia en estos últimos cinco años que no “ha visto nada” ?
Todos los asesinatos que no estén relacionados con asuntos exclusivamente del Orden Federal ; todos los delitos conexos a esos problemas que son obligación de la PROCURACIÓN DE  JUSTICIA ESTATAL, ¿Por qué NO HAN SIDO INVESTIGADOS, PERSEGUIDOS Y CONSIGNADOS LOS RESPONSABLES POR LOS PROCURADORES DE JUSTICIA ESTATALES?
¡No tiene remedio. A ti, a mí,  a todo aquel ciudadano ignorado víctima fatal de esos delitos,  o presunta víctima sólo en espera que la mala suerte lo encuentre en cualquier esquina ¿quién lo protege si la PROCURACIÓN NACIONAL, FEDERAL Y LOCAL DE  JUSTICIA  se encuentra convencida e inmersa en el fatal designio señalado por José Hernández? Si nuestras autoridades son fieles representantes de aquellas que piensan…
LA LEY ES COMO LA ESPADA, NO OFIENDE ( sic) AL QUE LA MANEJA”.

¡No nos queda mas que rezar por la protección divina  de la Virgencita de Guadalupe!

9/04/2012

LO PEOR Y… LO “MUY MÁS PEOR”


Joaquín Ortega Arenas

Comentaban un grupo de abogados sobre la justicia mexicana y sus tribunales, ayer y hoy. La opinión general que prevalecía no era nada favorable al funcionamiento de los tribunales y a la  transparencia del desempeño de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte. Empero, no faltó alguien que se hiciera cargo de la defensa de la Institución, de jueces y funcionarios buscando primero disculpas y después justificaciones para todos los casos “desastrosos”  que eran objeto de la crítica, severa, que se hacía de jueces y justicia.
En el primer argumento que esgrimió, señaló contundentemente que la actitud que adoptaba el gobierno en todos los casos en que era parte, era determinante para este estado de cosas, ya sea demandante o ya sea demandado. Su defensa se convirtió en el más  despiadado ataque a lo que parecía que iba a defender.
----Lo primero que debemos tomar en consideración, dijo, es que el gobierno disfruta de un elemento del que todos los demás carecemos, “la fuerza y el poder”. Como el León de la conocida fábula de Esopo,  su lema eterno es: “ Ego primum tolo quia nominor leo”. Traducido al castellano, “Yo tomo todo porque me llamo león”. Lo que sigue resulta secundario. Es el peor acreedor de todos los acreedores; no sólo respecto a los adeudos que los ciudadanos pueden tener con él por concepto de impuestos justos o derechos justificados en forma proporcional y equitativa, como señala la Constitución, sino a los que “inventa” a cada paso y los convierte en “constitucionales” la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por la buena o por la mala. Así nos han llegado, como en tiempos de Santa Anna, el impuesto sobre “carruajes”, (hoy modernizados con el pomposo nombre de “Tenencia y Uso de vehículos automotores”)  creados para “financiar la Olimpiada de 1968 que  cada día que pasa, en lugar de extinguirse están  más elevados. El Poder Judicial Federal en un principio los declaró inconstitucionales pero…una “Tesis por contradicción”  modificó el estado legal de las cosas hasta hacerlas perfectamente injustas; el impuesto predial que debe ser determinado por la capacidad contributiva del causante, empezó a duplicarse y triplicarse al gusto de la autoridad extractora. Llovieron los juicios de amparo que los jueces de distrito concedieron a diestra y siniestra y los Tribunales Colegiados confirmaron hasta que,  “apareció una tesis contradictoria”. Contradicción de tesis al canto y…los impuestos prediales ´pueden ser determinados exclusivamente por la autoridad extractora. La Ley Federal de la Industria Eléctrica, olvidando que la prestación del servicio de “luz” como llamamos los mexicanos a ese servicio, da lugar a un “derecho”, no a un impuesto,  lo determina como un impuesto variable al alza por el número de usuarios en cada caso específico, y le añade “Aprovechamientos”,  “Tasas de rentabilidad” y otros motivos por los que el “derecho” legalmente correspondiente se triplica y mas
En suma, el Estado es el peor  de los acreedores del pueblo mexicano y, si esto es grave, más grave resulta el que sea además el PEOR, EL MAS AGRESIVO Y MÁS CHAPUCERO  de los deudores del Pueblo. Invade propiedades ajenas sin previo aviso y recuperarlas se vuelve un calvario para el perjudicado que las adquirió con su trabajo honesto. La justicia puede ampararlo pero para ejecutar esa resolución, un docto presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Don Mariano Azuela Güitrón encontró el remedio allá por 2003.  El Juez encargado de la ejecución, declara “paladinamente” que una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada que él mismo dictó, “es inejecutable”. Ya puede olvidarse el iluso mexicano del predio que materialmente “le robaron”. que confiaba en la justicia Contra la resolución que declara “desaparecidos por robo” todos los antecedentes del caso  NO CABE RECURSO ALGUNO. Todos los que se intenten serán rechazados simplemente “por notoriamente improcedentes”. El “sistema” se ha ampliado a todo tipo de expropiaciones. Las autoridades invaden un predio de propiedad privada; si no hay protestas, ya es propiedad de la autoridad. Si en cambio hay protestas y los perjudicados inician juicios, se les deja soñar en que podrán recuperar el predio que, desde que fue invadido  dejó de ser un predio para dar lugar a las calles, casas todo que sea el destina manifiesto que se  había determinado y obviamente “el predio desaparece. Entonces se aplica el sistema “Azuela Güitrón” y basta. Mediante ese sistema se han construido viaductos modernísimos, edificios de lujo como en el caso de el expoblado indígena de Xoco en Coyoacán y miles de “expropiaciones “ de las que jamás se va a pagar la mentada “Indemnización”. El Estado no tiene por qué pagarlas, que para eso tiene un eficaz sistema “lavador de Injusticias.
Un caso verdaderamente escandaloso. Las Pensiones Civiles. Un trabajador labora durante 30 años en los que cotiza religiosa y obligatoriamente para su fondo de retiro. Llega el día y sus ahorros se esfuman. Unos van para las “Afore” Y se evaporan..  La Ley de Pensiones Civiles y de retiro de 1925 señalaba que tenía derecho a un 100% de su último salario como pensión. A los fondos se los llevó el viento y…se modificaron las leyes señalando cantidades cada día inferiores. Como siempre los ilusos “se ampararon y ganaron” y como siempre una malhadada “contradicción de Tesis” resuelta por la Suprema Corte, le corto las alas. Hoy solo tienen derecho a un máximo de 10 salarios mínimos como pensión.
No creemos que haya peor delito que el robar a los pobres sin posibilidad de defenderse. 

8/31/2012

INFORMACIÓN Y DESINFORMACIÓN



Joaquín Ortega Arenas.
         
Señala  la historia del Instituto  Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que se creó, por decreto presidencial de  25 de enero de 1983, integrándose al mismo la Dirección General de Estadística, en funciones desde 1882, cuando pertenecía a la Secretaría de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, la Dirección General de Geografía, establecida en 1968 y que estaba adscrita a la Secretaría de la Presidencia, la Dirección General de Política Informática y la Dirección General de Integración y Análisis de la Información, con la finalidad de que verificara la captación, procesamiento y difusión de información acerca del territorio, la población y la economía.  Desde 1985, el Instituto se desconcentró para ubicar su sede en la ciudad de Aguascalientes, Aguascalientes.
A partir del  1 de diciembre de 2006,  se inició la “Guerra contra la Delincuencia Organizada de la que día a día la gran prensa da cuenta del número de bajas que ocasiona y según las últimas noticias, apenas sobrepasaba los  70 mil  asesinatos cometidos hasta el 31 de julio de 2012.  De pronto aparece en los Diarios, en especial en La Jornada que:
“…El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en 2011 se cometieron 27 mil 199 homicidios en México, 5.5 por ciento más que el año anterior. Esto significa que diariamente 74 personas fallecieron por asesinato, tres por hora o una cada 20 minutos durante el quinto año de este gobierno, proporción 160 por ciento superior al número de homicidios perpetrados en 2006, año en que concluyó la primera administración del Partido Acción Nacional (PAN).
Con base en los certificados de defunción emitidos por médicos legistas e inscritos en 4 mil 732 oficinas del Registro Civil, así como en los reportes mensuales de mil 96 agencias del Ministerio Público, el Inegi indicó que de 2007 a 2011se perpetraron en México 95 mil 632 homicidios documentados.
Las cifras dadas a conocer por el organismo muestran que en 2007 hubo 8 mil 867 muertes registradas por homicidio; en 2008 la cifra subió a 14 mil 006; para 2009 ascendió a 19 mil 803; en 2010 se elevó a 25 mil 757, y el año pasado se incrementó a 27 mil 199 asesinatos. En este último año fueron asesinadas diariamente 74 personas, a razón de 3 por hora, es decir, una cada 20 minutos.
Con excepción de Michoacán, donde se observó una reducción de 14 por ciento, el resto de las entidades del país presentaron aumentos absolutos en el número de homicidios documentados durante cinco años de este gobierno, pero las cifras revelan concentraciones dramáticas en cinco estados, particularmente en Chihuahua, donde se perpetraron 17 mil 699 asesinatos en el período.
En el segundo sitio en número de muertes por homicidio figuró el estado de México, en el cual se documentaron 9 mil 401 asesinatos; en Guerrero la cifra fue de 7 mil 606, seguido de Sinaloa, donde los registros llegaron a 7 mil 68, y en el quinto lugar se colocó Baja California, con 5 mil 268 fallecimientos por esta causa. Las cifras señalan que las entidades de mayor violencia criminal, expresada en el incremento de homicidios en 2011 respecto de 2006, son: Nuevo León, donde el aumento fue de mil 195.8 por ciento; Chihuahua, con una elevación porcentual de 595; le sigue Coahuila, con un crecimiento de 581 y Durango, donde el número de personas asesinadas ascendió 527 por ciento.
La tasa de homicidios perpetrados por cada 100 mil habitantes fue de 8 en 2007 y llegó a 24 en 2011 a escala nacional, lo cual implicó una elevación de 200 por ciento de punta a punta. Pero su espiral de aumento fue la siguiente: de 8 en el primer año de gobierno se pasó a 13 en 2008, llegó a 18 en 2009, pasó a 23 en 2010 y ascendió a 24 en el quinto año de esta gestión.
Por entidades, nuevamente Chihuahua sobresalió en los aumentos en las tasas de homicidios registrados por cada 100 mil habitantes, al pasar de 20 en 2006 a 188 en 2010 y 131 el año pasado. La tasa que le siguió en este último año fue la de Sinaloa, con 71; Guerrero, también 71; Durango, 65, y finalmente Nayarit, entidad que al término de 2006 registraba 10 muertes por asesinato por cada 100 mil habitantes y en 2011 la elevó a 53.
Aun con su frialdad, las cifras alcanzan a traslucir cambios dramáticos en el entorno social violentado por el crimen en los cinco años cumplidos de este gobierno, como en Nuevo León, donde al finalizar 2006 la tasa era de 4 y cinco años después fue de 46: 10.5 veces más asesinatos….”
No acertamos a comprender.  La información que nos ofrecen los medios masivos de comunicación  es falsa y tendenciosa, o la que difunde el INEGI, ORGANISMO GUBERNAMENTAL , cargada de datos y relación directa de las fuentes que la proporcionaron es la que carece de credibilidad. Francamente nos inclinamos por la primera de las suposiciones planteadas.  Los medios de comunicación difunden la que a no dudarlo,  es o puede haber sido objeto de manipulación criminal, ya que se trata en todo caso de delitos previstos por la Ley de Imprenta en sus artículos 3, Fracción III y 12 que señalan:
         Artículo 3.-  Constituye un ataque al orden o a la paz pública:
III.-La publicación o propagación de noticias falsas o adulteradas sobre acontecimientos de actualidad, capaces de perturbar la paz o la tranquilidad de la República o en alguna parte de ella, o de causar el alza o baja de los precios de las mercancías o de lastimar el crédito de la Nación o de algún Estado o Municipio,  o de los bancos legalmente constituidos.
Artículo 12.- Los funcionarios y empleados que ministren datos para hacer una publicación prohibida, sufrirán la misma pena que señala el artículo 10 y serán destituídos de su empleo, a no ser que en la ley esté señalada una pena mayor por la revelación de secretos, pues en tal caso se aplicará ésta.
Como dato curioso vale la pena señalar que desde la fecha de su promulgación, el nueve de abril de mil novecientos diecisiete, LA LEY DE IMPRENTA NO HA TENIDO REFORMAS NI ADICIONES.